Charlotte Franken Haldane y su distopía de un mundo de hombres

Charlotte Franken Haldane y su distopía de un mundo de hombres

La biografía de Charlotte Haldane es extraordinaria[i]. Nació en 1894 en Londres de padres judíos que se mudaron a Amberes en 1906 siendo internados durante la primera guerra mundial y que luego en 1915 emigraron a EE.UU.

Para 1920 ejerce de periodista en el prestigioso Daily Exprés. Se divorció en medio de un escándalo de su primer marido (Jack Burghes) para casarse con el célebre científico genetista GBS Haldane en 1926.

Desde joven se describe a sí misma como feminista y sufragista. También se convirtió en defensora de la reforma del divorcio, el empleo de mujeres casadas y el acceso más fácil a la anticoncepción.

Charlotte Haldane
Charlotte Haldane

Charlotte era miembro del Partido Laborista y, al igual que su esposo, estaba muy involucrada en la política de izquierda. Estaba particularmente preocupada por la aparición del fascismo en Alemania e Italia. En 1933 viajó a España donde brindó su apoyo al Partido Socialista (PSOE) y al Partido Comunista (PCE) en la lucha con Falange Española y otros partidos de extrema derecha.

Al estallar la Guerra Civil española, Charlotte apoyó al gobierno del Frente Popular y fue muy crítica con la política de no intervención del gobierno británico. Charlotte y su esposo se unieron al Partido Comunista de Gran Bretaña en 1937 y participaron activamente en el reclutamiento y en la recaudación de dinero para las Brigadas Internacionales.

Fue secretaria honoraria del Comité de Ayuda a Heridos y Dependientes y participó en la organización del sistema para el reclutamiento y el transporte de los voluntarios británicos de París a España.

En 1937 acompañó como guía e intérprete del cantante y activista Paul Robeson cuando recorrió España durante la guerra en apoyo a la cusa republicana. En 1939 fue nombrada editora de Woman Today, una revista feminista de izquierda.

Finalmente, desilusionada con la URSS tras la segunda guerra mundial, se divorció de JBS, dejó el Partido Comunista y continuó una amplia actividad periodística (fue la primera corresponsal de guerra) y como escritora. En sus últimos años, Charlotte Haldane luchó con problemas de salud, incluyendo problemas de visión, pero continuó escribiendo (sobre todo biografías de varias figuras históricas) y permaneció activa hasta que murió en 1969 de una neumonía.

Fue una mujer de letras extraordinariamente versátil que escribió veinte novelas y biografías, docenas de transmisiones de radio, obras de teatro y ensayos políticos. Sus novelas y periodismo son un valioso registro de los problemas sociales más apremiantes de su época, especialmente en lo que respecta a las mujeres, siendo hoy considerada como una personalidad muy significativa de la cultura y la intelectualidad moderna de Gran Bretaña.

De esta amplia obra, algunas novelas fueron de ciencia ficción y fantasía; como Melusine or Devil Take Her (1936) que es una fantasía sobre la supervivencia de las brujas en la Europa cristiana; o The Shadow of a Dream (1953) que trata la clarividencia como un Poder Psi.

Man's WorldPero su obra más conocida y que tuvo mayor impacto fue una distopía que publicó en 1926 titulada Man’s World, que todavía suscita un significativo interés académico[ii]. Existe una traducción al español, publicada por Aguilar en los años 30, prácticamente inencontrable.

En esta novela Haldane visualiza un mundo gobernado por una élite científica masculina que busca el desarrollo y mejora progresiva de la raza blanca mediante la aplicación de métodos científicos inspirados en criterios patriarcales, nacionalistas y racistas.  En esta sociedad, que presagia Un mundo feliz de Aldous Huxley (1932), las mujeres son madres, neutras o artistas. Para las madres, biológicamente seleccionadas, el único propósito en la vida es dar a luz y cuidar a los niños y por tanto les es negada cualquier otra proyección de su vida. Este grupo de mujeres es el que está ligeramente más considerado. Aquellas otras mujeres que optan por una profesión deben aceptar ser “inmunizadas” que es un eufemismo de esterilización. Podrían ser bien “artistas” para trabajar en la estética que incluye la prestación de servicios sexuales, bien “neutras” que podrían trabajar de maestras o en trabajos de baja categoría.

El sexo de los hijos de esas “madres vocacionales” es determinado por los “Consejos de Maternidad” para controlar el stock genético de la sociedad y mejorar la raza y para regular la proporción de bebés varones y mujeres.

Por parte de la élite científica se practica una eugenesia patriarcal sistemática. Eugenesia positiva: seleccionando los hijos varones y a las mujeres que pueden ser madres. Eugenia negativa, eliminando hijos no sanos o excluyendo de la maternidad a las mujeres biológicamente menos acordes con el ideal de raza blanca.

El mundo del hombreLa eugenesia también es racial. En Man’s World se ha desarrollado una letal arma química que solo se absorbe a través de la piel de una persona que porta la enzima que produce pigmento negro. En otras palabras, es un arma que apunta específicamente a las personas negras.

Pese a estos tintes, la historia tiene mucho drama, argumentos y detalles conmovedores que tendrán a los lectores intrigados a lo largo del libro

Para Haldane Man’s World es una reivindicación de la fertilidad y la maternidad que pretende no masculinizadas. Pero llena de contradicciones, como ha señalado Susan Squier, profesora emérita de Estudios de Mujeres, Género y Sexualidad en la Universidad de Pensilvania[iii]. Su visión de la maternidad un tanto conflictiva quedó patente en su ensayo Motherhood and Its Enemies (1927), que levantó una polvareda en el movimiento feminista de entonces por sus ataques a las “solteronas” y a las sufragistas por “devaluar la maternidad” y “crear antagonismo sexual entre hombres y mujeres”.

Entre estas contradicciones habría que subrayar su defensa de la bondad de la empresa científica moderna, mientras que contradictoriamente, en otros, incluido Man’s World, hace sonar la alarma sobre los peligros de los científicos que controlan un aparato estatal represivo.

Del mismo modo sus denuncias del antisemitismo se contradicen con lo que parece una cierta ambivalencia hacia el orden social dirigido por eugenistas científicos blancos eugenésicos que aparece en la novela.

Pero nos enriquecemos y crecemos con las contradicciones. Hay que rescatar a Charlotte Haldane del olvido o del ámbito académico. Y rescatarla como ardiente feminista, como persona de profundas convicciones sociales que la llevaron a militar en el comunismo y a apoyar a nuestros republicanos en la guerra a que nos abocó el fascismo entre 1936 y 1939.

[i] Ver https://spartacus-educational.com/WhaldaneC.htm

[ii] Ver, por ejemplo:

  • Elizabeth Russell, “The Loss of the Feminine Principle in Charlotte Haldane’s Man’s World and Katherine Burdekin’s “Swastika Night” en Women and science fiction. London Routledge, 1991.
  • Judith Adamson, Charlotte Haldane: woman writer in a man’s world,Palgrave Macmillan. 1998
  • Allegra Hartley. Mother in a Man’s World: Masculinity, maternity and science en Hrlotte Haldane’s interwar fiction. University of Huddersfield. 2018
  • Elaine Mak Ngah Lam. Eugenics in Fictional Dystopia: Ecofeminist Praxis. http://www.gradnet.de/papers/pomo2.papers/mak00.htm

[iii] Susan Squier, “Sexual Biopolitics in Man’s World; the writings of Charlotte Haldane”. in Angela Ingram and Daphne Patai, (eds.) Rediscovering Forgotten Radicals: British Women Writers, 1889-1939. University of North Carolina Press, 2009

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