¿Cómo que Ciencia Ficción?

¿Cómo que Ciencia Ficción?

Pero… ¿qué tu eres aficionado a la Ciencia Ficción? [En off…. “Pues ya decía me yo que Rafa siempre había estado un poco más pallá que pacá”]. Pero si lo miramos bien ¿no tiene cierta lógica que si se aspira a otro mundo no deje de atraernos una literatura que habla de futuros alternativos?

Pues, en gran medida,  de eso trata la literatura de ciencia ficción. De otros futuros.

Pero ciertamente entre la gente de izquierdas de por aquí la cosa tuvo siempre mala prensa, considerada como una literatura de segunda, casi que no es literatura. Otra literatura de género como la novela negra gozaba de mayor consideración, quizás porque ponía al descubierto muchos de los conflictos sociales y el submundo de la Norteamérica de la época.

Esta consideración de literatura basura, no es muy justa, pues hay de todo, desde las novelas de a duro de los años 60 hasta literatura que se podría escribir con L mayúscula. Decía un conocido escritor que el 80% de la CF es basura. Pero luego añadía que en realidad en todo el 80% es basura.

Tampoco hay que olvidar que la literatura de CF que se escribe en los años 50 y 60 en los EE.UU. está muy influida por la guerra fría y por el anticomunismo. Muchos de los más conocidos autores de la época eran militaristas y profundamente conservadores, incluso filofascistas. Es el caso de uno de los más importantes autores de CF de la época dorada, Robert A. Heinlein, autor de obras como “Tropas del Espacio” que fue llevada al cine por Paul Verhoeven en 1997 y cuya carga facistoide es difícil de obviar.

Pero de esa misma época es la novela “Mercaderes del espacio” de Frederik Polh y Cyril M. Kornbluth, una de las críticas más mordaces al capitalismo que he leído en forma de novela. De hecho Pohl y Kornbluth fueron objeto de las persecuciones de la caza de brujas de McCarty.

Hombre HembraTambién nos perdimos reflexiones tan sesudas sobre los géneros como la novela de Joanna Russ, “El hombre hembra”, o la de Úrsula K. Le Guin “La mano izquierda de la oscuridad”. O no leímos en su momento una novela sobre relaciones entre seres diferentes tan curiosa como “En la cima del mundo” de James Tiptree. Pasó desapercibida entre nosotros un alegato sobre el calentamiento global y el futuro de las luchas sociales que pueden sobrevenir como “Las torres del olvido”, de George Turner.

Bueno, pero vamos a lo que pretendía con esta entrada, vamos al meollo de hablar de que es la literatura de Ciencia Ficción. Es un tema recurrente entre el llamado fandom, es decir un conjunto de aficionados y escritores más o menos organizados que realiza convenciones y encuentros desde el nivel mundial hasta el nacional e incluso local. No he visto que en ningún otro género exista esa preocupación por las definiciones, pero claro tampoco suele existir un fandom organizado y conectado.

Hay acuerdo general sobre la dificultad de encontrar una definición precisa de lo que es la ciencia ficción y hasta donde abarca y eso que lo han intentado muchas veces. Tanto que Norman Spinrad terminó diciendo de forma humorística que la Ciencia ficción que es lo que se publica en las revistas y colecciones de libros de ciencia ficción.

Se trata en efecto, de una tarea compleja porque es una literatura muy amplia y diversa que desarrolla muchos temas diferentes. Y que además ha ido cambiando de forma inevitable en los doscientos años  transcurridos desde que Mary Shelley escribiera “Frankenstein” en 1818

A mí me gusta la aproximación que hace un experto como Miquel Barceló. De alguna forma, afirma, la ciencia ficción es una literatura de especulación imaginativa, en el que el sentido de la maravilla juega un papel decisivo.

Me gusta eso de especulación imaginativa ¿Qué pasaría si…? ¿Qué consecuencias tendría tal o cual cambio  sea tecnológico, social o histórico? Para mi es la mejor ciencia ficción.

Así lo explican los escritores Guillem Sánchez y Eduardo Gallego, la Ciencia Ficción “es una literatura especulativa que se fundamenta en la exploración de una nueva idea o de una situación prodigiosa, que no tiene cabida dentro de la realidad y, por lo tanto, de la literatura empírica o naturalista”.

Cadena RotaY luego está la cuestión de las fronteras, el establecer los límites, casi inevitable cuando se trata de definir cualquier cosa. Es otra preocupación recurrente en el fandom marcar las fronteras entre ciencia ficción, fantasía y terror. En todo caso, aunque la ciencia ficción es un género fantástico (más allá de la colina que decía Panshin), las obras en las que los motores de sus cambios sean la magia o lo sobrenatural, no podemos considerarlas como ciencia ficción. Es el caso de “El señor de los Anillos”. Pero muchas veces la magia y la ciencia se mezclan en la misma obra, como por ejemplo la serie de “Darkover” de Bradley (de la que tendremos ocasión de hablar). De ahí la dificultad de marcar esos límites, porque las fronteras son difusas y se niegan a ser definidas de manera clara.

Pero… ¿y las mujeres? ¿Esto no iba de mujeres, feminismo y ciencia ficción?

Siempre me resultó un poco curioso, aunque explicable, que una literatura capaz de imaginar futuros sorprendentes y sociedades muy distintas, tuviera durante tanto tiempo tan poca atención de las mujeres. Para Pamela Sargent, una autora de ciencia ficción feminista, “sólo la ciencia ficción y la literatura fantástica pueden mostrarnos a las mujeres en ambientes totalmente nuevos o extraños. Pueden aventurar lo que podemos llegar a ser cuando las restricciones presentes que pesan sobre nuestras vidas se desvanezcan, o mostrarnos nuevos problemas y nuevas limitaciones que puedan surgir (…) ¿Nos convertiremos en seres muy parecidos a los hombres, o idénticos a ellos… o aportaremos nuevos intereses y valores a la sociedad, cambiando tal vez a los hombres en este proceso? ¿Cómo pueden afectarnos los adelantos en el campo de la biología, el mayor control que podremos tener sobre nuestros cuerpos? ¿Qué es lo que sucedería si las mujeres en el futuro retrocedieran a una posición en la que se reafirmara el poder del macho? ¿Y qué pasaría realmente si las dominantes fueran las mujeres?“.

Ese desinterés ha cambiado. Hoy, para mi gusto, la mejor ciencia ficción la están escribiendo las mujeres. Un solo ejemplo muy reciente del que tendremos ocasión de hablar, “Justicia auxiliar” de Ann Leckie

Pero bueno de todo esto seguiremos hablando en otras entradas

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